13 abril 2009

Tonight: Franz Ferdinand

Allá por 2004, un buen día que terminé pronto de comer y me daba tiempo para tomarme un cafecito antes de irme a trabajar, me planté frente a la tele y zapeando distraídamente llegaron los primeros compases de una canción, de unos tales Franz Ferdinand, en el canal 40TV. Si no cambié de cadena como huyendo de la peste -cosa habitual desde que Fernán Disco dejó de abanderar el invento- fue porque "Take me out", la canción que sonaba, me pareció bastante interesante, hecho que confirma la teoría de que del estiércol pueden nacer flores. Me quedé con el nombre del grupo, y tras "Take me out" vino el álbum ("Franz Ferdinand" -no se estrujaron las meninges a la hora de buscarle un nombre-), que acompañó en el ipod tantos viajes en tren que llegaba a identificar canciones con estaciones de cercanías.
Al ser el álbum debut no había más que rascar, así que recibí con alegría la publicación del segundo disco, "You could have it so much better". La pregunta era de esperar, "¿Será igual de bueno como el primero?" Las 13 canciones de escándalo demostraban que sí.
Bastante tiempo después, con los discos ya quemaditos se anuncia un tercer trabajo, "Tonight: Franz Ferdinand", y ante la incertidumbre que se plantea ("¿Seguirá la tónica de los discos anteriores?"), uno se encuentra un discazo a la altura de las elevadas expectativas. El mayor logro que creo se le puede atribuir al grupo es el no haber planeado madurar musicalmente. "Hacemos canciones para hacer bailar a las chicas", han dicho más de una vez, independientemente del disco que promocionasen. Y si eso es lo que interesa -que lo hace, y mucho, independientemente del género-, resulta lógico que no hayan renunciado a hacer canciones pegadizas, que duran lo justo y que proclaman soflamas hedonistas en lugar de buscar un intimismo que no casa con la imagen gamberrilla y chulesca -que no pretenciosa- de la que hacen gala.

Ya sólo faltaba verlos en directo, y aquí la pregunta era distinta; "¿serán tan mediocres como demuestran algunos comentarios sobre conciertos anteriores?" No estoy de acuerdo. El 3 de abril, con el Palacio de los Deportes de la CAM albergando la mayor concentración de Converse All Star del planeta, la cosa comenzó con dos teloneros, Kissogram (habrá que seguirles la pista) y Mando Diao (vendidos como la última esperanza del rock, me parecieron demasiado pretenciosos y mediocres), con los que las hordas de fuencarraleros modernuquis enloquecieron. Con Franz Ferdinand la cosa se generalizó, y pese a que la acústica del Palacio de los Deportes no es perfecta, sonaron francamente bien canciones de los 3 discos. A pie de pista, el delirio llegó con temas como el ya mencionado "Take me out", "The fallen", "Ulysses", "40'", "Do you want to", "No you girls" o "Outsiders" (con un solo de batería ¡a ocho manos!). Sudor, luces de colorines y a saltar para no ser aplastado por la marea humana que coreaba(mos), cantaba(mos) y bailaba(mos) las canciones. Pese a la pose desapasionada y canalla del grupo se supieron ganar al público, básicamente porque el concierto llegó a la hora y media, algo que es de agradecer, porque con canciones que a algunos les parecerán demasiado cortas, uno se temía un concierto que no pasase de los cuarenta y cinco minutos.


Quizá sea esta cuestión de tiempo la que hace que exista quien criticaba esa supuesta mediocridad de la banda en directo. No hay que olvidar que en las gira de los últimos años no fueron pocos los festivales en los que actuaron - Rock in Rio, Espacio Movistar, Viña del Mar, Hydro Connect Festival, Reading Festival... - y en los que van a actuar próximamente -se confirman como cabeza de cartel del FIB 2009-. El caso es que cuestiones de programación (y/o de saturación) hacen que un concierto en un festival sea más bien cortito y no dure lo mismo que uno convencional. Aún así, supongo que para Benicàssim serán un imán para todo aquél palmero de la modernez y para quien se lo quiera pasar bien etiquetas aparte. Para volver a verlos solitos supongo que habrá que esperar a que saquen nuevo disco, a no ser que tomen ejemplo de AC/DC, que repiten, tras el que dieron un día antes del de Franz Ferdinand en el mismo Palacio de los Deportes, el 5 de junio vuelven a Madrid, esta vez al Vicente Calderón (el día 6, día 1 del año 1 d. AC/DC podré decir que yo también estuve allí, pero eso es ya otra historia...)

28 marzo 2009

Águila Roja / Tordo Rojo

Ah..., cuán rico y próspero resultó, culturalmente hablando, el Siglo de Oro español. Cervantes, Góngora, Calderón de la Barca, Quevedo, Lope de Vega, Tirso de Molina... Corría el siglo XVII y, aún al abrigo de los Austrias, un Felipe IV y su válido el Conde Duque de Olivares, España vivía un revolución cultural y convulsos cambios a nivel interno, mientras un héroe enmascarado desfacía entuertos y afrentas en los arrabales de la Villa y Corte. Su enigmático nombre: Águila Roja.

Las promos que TVE emitió hace unos meses de esta serie avanzaban las aventuras de un justiciero mitad ninja, mitad protagonista del videojuego "Assessin's creed", todo ello en un castizo siglo XVII. Ya por entonces la cosa sonaba ridícula y estrambótica hasta decir basta, por lo que echarle un vistazo a la serie era obligatorio.
Para empezar, decir que las inexactitudes historicas del "producto" son de juzgado de guardia. Niños de clase humilde con gafas, escribiendo en cuadernos (en vez de hacerlo en tablillas de cera), un lenguaje propio de la tasca de los Serrano (con perlas como "te va a caer la del pulpo"), encorsetados vestidos femeninos que hacen imposible mirar a la cara a una dama (al quedarle esta oculta tras sus pechos), dentaduras perfectas, ausencia de personajes de edad avanzada, secretas sociedades con aviesas intenciones ligadas al poder establecido, convivencia total entre los extremos de las clases sociales y un etcétera que crece según avanza la serie.
Bueno, aunque la producción sea mala a lo mejor la realización es decente. Pues tampoco. Si técnicamente existe un detalle que hace que las series yanquis estén a años luz de las españolas es precísamente la iluminación, Sin utilizarse de forma criminal, el "producto" adolece de esa falta de naturalidad en el empleo de la luz ta propia de la factoría Telecinco (no hay que olvidar que detrás de la serie está Globomedia y Daniel Écija) ¿Por qué esa necesidad de iluminarlo todo, de que no haya sombras, ni penumbra, de que parezca lo mismo una escena costumbrista del siglo XVII, el salón de la casa del doctor Nacho, Nachete, Martín, o la sala de mandos del Enterprise? Y no hay que olvidar que esa utilización de la luz podría suponer un obstáculo para un héroe justiciero que ha de ocultarse en las sombras. ¿Solución? Hagámosle aparecer, por arte de birlibirloque, en plan Spiderman, cayendo de las alturas, para regresar a las mismas, una vez repuesta la honra, escalando con una pericia que ni las salamandras. ¡Viva! Otro problema derivado del uso semi-abrasivo de la luz es que la abundante presencia del cartón piedra en la serie cante demasiado (algunos decorados no valdrían ni para el Cortylandia).
Otra cuestión que cojea más que el doctor House es el sonido. En una de las escenas del primer episodio de la serie quedó patente asimismo la escasa pericia del responsable del montaje de sonido, esa categoría premiada en los Oscars y que tantas veces se confunde con la del sonido a secas. Espero, de paso, que el ejemplo ofrezca luz al asunto: Francis Lorenzo (el grande), comisario (que no alguacil de la corte, nuevo despropósito de documentación) se dirige a un grupúsculo de señores encapuchados (vestidos con trajes de Caperucita Roja -color que enlaza con el título de la producción- tamaño XXL), cerebros de una sociedad secreta. Suponemos que los actores que interpretan a estos personajes o bien tienen la voz aflautada o bien un acento regional de órdago, porque están doblados, con un registro de voz más grave y profundo. Ahora bien, el responsable del montaje de sonido se olvidó de acoplar el doblaje al sonido ambiente, por lo que cada vez que Francis Lorenzo (el grande) entra en la críptica sede del contubernio e interpela a los enigmáticos encapuchados, estos responden del mismo modo que los patos al graznar, ni tienen eco, ni se escucha el crepitar del fuego de fondo al mismo nivel, ni se percibe la direccionalidad de los micrófonos, cosa que sí ocurre con el personaje del comisario (el grande) en la misma escena. Así que una de dos, o el responsable del montaje de sonido es un incompetente de cojones o desde un principio se han querido dar connotaciones ultraterrestres a los encapuchados conspiradores (y siendo la serie como es, no estaría seguro de cuál es la opción correcta).
El equipo actoral sobre el que se sustenta la serie sea quizá lo mejor. Aún así, a quién le importa que lo compongan David Jenner (Compañeros, Los hombres de Paco), Myriam Gallego (Periodistas, Hospital Central), Erika Sanz (Un paso adelante, Mis adorables vecinos), Javier Gutiérrez (sin duda el peor actor que ha dado el cine español, mundial, sonoro y en color) o un niño que salía en Yo soy Bea. Si por algo la serie es lo que es y llamó mi atención es por contar con Francis "Tio Julito" Lorenzo (el grande). Miembro de la triada maldita (gracias a Efecto F), junto a Máximo Pradera (Maldita la hora) y Pepe Navarro (La sonrisa del pelícano), cuyos futuros profesionales hundió Antena 3 al ponerles a hacer la competencia a Crónicas Marcianas a finales de los 90, este actor es el único que parece tomarse, si no con humor, directamente a cachondeo la serie que nos ocupa. Este punto lo refuerzan declaraciones como "Soy capaz de interpretar cualquier personaje, me encantaría alguien de Los Soprano, por ejemplo" (20 Minutos) o "A veces, cuando me fijo en mi personaje -el comisario de A.R. (no confundir con Ana Rosa)-, me doy miedo a mí mismo" (Supertele), que hacen que Francis Lorenzo (el grande) ponga su talento en la serie que nos ocupa pese a sus limitaciones (las de la serie, vive Dios).
Quizá sea este personaje el responsable de que la serie sume una media de 5 millones de espectadores por capítulo y un 26% de share, cifras nada desdeñables reservadas a grandes eventos deportivos o pelotazos bendecidos por la audiencia. Con el éxito de que goza Aguila Roja, sus responsables ya han admitido que las inexactitudes de la serie -sobre todo en lo que respecta al lenguaje- se deben a una revisión de la época retratada que hace más accesible el argumento de cara al público indocto, ávido de aventuras mil. En la presentación de la serie se llegó a comentar que ya era hora de tener un héroe al estilo de El Zorro en su versión más cañí (¿nadie conocía La máscara negra, aquélla mítica serie protagonizada por Sancho Gracia que bebía directamente del mencionado justiciero y lo mezclaba con ciertos aires de su predecesora, Curro Jiménez?).
Visto todo esto, no es de extrañar que en un futuro próximo tengamos una segunda temporada de la mejor serie de Europa, esperemos que con unos niveles de calidad, tanto documental (no sea que al final el protagonista de la serie se desplace en un batmovil), como técnica (porque terminarán colando en las escenas de acción el consabido efecto Matrix, y si no, al tiempo), que no den pie a cambiar de especie ornitológica para que la serie no termine siendo conocida como "Tordo rojo", un nombre que en algunos aspectos de lo que llevamos visto de la serie, le viene que ni pintado.

04 febrero 2009

Los fantasmas del Goya

Los Goya. La fiesta del cine español. Un cine español en crisis, en una terrible crisis que si el aborregado espectador que prefiere el vacuo cine yanqui en lugar del patrio no lo evita, desaparecerá para siempre. Vamos, la misma milonga de siempre.
En estos desacelerados tiempos, la gala, la gran gala del cine -español-, viene a enseñarnos lo que es una crisis. Y lo hace bien: un espectáculo soporífero, lento, mal estructurado, sin ritmo, con un guión malo y vulgar hasta decir basta, con una "maestra de ceremonias" sin gracia, sin naturalidad... Excepcional trabajo el de la organización de los Goya. ¿No os creéis lo de la crisis? Pues tomad crisis; de ideas, de imaginación, de talentos, de espectáculo, de identidad... Creo precísamente que esta cuestión de identidad es uno de los principales problemas del cotarro goyesco. Y es que los Goya no son los Oscars. Repetimos: los Goya no son los Oscars. Lo sabemos tú, yo y varios millones de personas. Pero en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (así, con mayúsculas iniciales) no parece que se quieran dar cuenta. Buscan pero no encuentran, verbigracia:
- Emitir la gala por TVE con un desfase de media hora con respecto a lo que sucede en el Palacio de Congresos, como se hace en los Oscar. ¿El motivo? La organización se justifica argumentando que así la ceremonia no se hace tan larga. Joder, si lo que nos enseñaron era la versión "corta" me imagino que los invitados envidiarían a los muertos. Como censura previa tampoco me cuadra, ¿acaso alguien se escandalizaría si a una actriz se le sale (o se saca) una teta o si un supercomprometido actor lanza inflamadas consignas contrarias a la guerra o contra lo que esté de moda criticar? Dejémosles, pobrecitos, no sea que el año que viene el cine español haya desaparecido por las descargas de internet y no tengan excusas para mostrarse tal y como son in the real life.
- Verde que te quiero verde. ¿La alfombra? Pues verde, esto no es como en Hollywood, aquí somos mucho más originales (y ecológicos dirá algún iluminado), nuestra alfombra es verde. Qué tendrá que ver que la gala la patrocine una marca de whisky irlandés que utiliza ese mismo tono como color corporativo... seguro que si le das la vuelta a la alfombra de la ceremonia de los Oscar verás impreso el logotipo de Nestlé. O el de Coca Cola. O el de Levi's. O el de Kitt Katt...
Jesús Franco dedica su Goya honorífico "a las miles de chavalas (pausa, "a las que se ha debido pasar por la piedra" debe pensar la gente que rompe en carcajadas, "viejo verde...") y chavales que están con sus cortometrajes en el bolsillo buscando a alguien que les ayude a hacerlos". Silencio y ovación. Eso, aplaudid ahora, cabrones... y levantaos para homenajear a un tío que ha hecho bodrios como un castillo y que no se avergüenza de ello. Sólo por esa frase merecería el premio (aunque quien sabe si se lo arrancaron de las manos nada más desaparecer tras la cortina, por díscolo y provocador).

- Un guión trabajado y una presentadora divertida, mordaz, original y que caiga bien, en plan Whoopi Goldberg. Pues nada, se echa mano de los premios TP y hebemus Aida. Perdón, Carmen Machi. "Yo no improviso, necesito un guión como Dios manda, si no no hubiera aceptado presentar la ceremonia". Se ve que Dios ese día no estaba para mandar. La regla de oro en televisión es no improvisar nunca, pero con ese guión lo mejor había sido arrancarse a cantar aquello de "No te metas heroina, no te la metas..." ¿Cuánto tiempo se tardó en escribir el guión? ¿Quién lo dió por bueno? La escena bien podría ser la siguiente:
Bar de copas, Huertas. 4.30 de la madrugada. Interior. Atronadora música de fondo. Personaje A, "guionista": "¿Qué hora es?" Personaje B, "amigo del guionista": "Las cuatro y media". Personaje A: "Hostias, he quedado mañana en entregar un guión para los Goya y no he preparado nada, nos tomamos la última y me voy."
Despacho de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Interior. Sentado junto a una mesa, un hombre de mediana edad, C, lee en silencio tres folios mecanografiados. Frente a él, el personaje A, "guionista" espera impaciente. Tras unos minutos de tensión, C, "productor de la gala de los Goya" deja los folios en la mesa y mira fijamente a A, "guionista". "Es usted un genio." Fundido a negro.
Para ser justos, hay que decir que hubo momentos en los que no se sabía dónde terminaba el guión y empezaba Carmen Machi, dónde terminaba Carmen Machi y empezaba Aida y dónde terminaba Aida y empezaba el caos absouto. En uno de esos innecesarios guiños a actores sentados en el patio de butacas, la presentadora -no se sabe en qué fase de las anteriores- comenta el parecido de Raúl Arevalo y Sean Penn. "Podías hacer como Sean Penn, que interpreta al congresista Harvey Keytel, que se decidió a salir del armario en Estados Unidos, pero interpretando a Pedro Zerolo." El nombre real del congresista de marras es Harvey Milk, pero ¿a quién le importa, verdad?
- El cine es compromiso. Un señor sin identificar sube a recoger el Goya al mejor diseño de vestuario por la película "El Greco" en nombre de la ganadora, Lala Huete. Protesta enérgicamente contra la piratería y contra las descargas en internet (a falta de fallo en el Tribunal del Juez Dredd, todas las sentencias al respecto no han demostrado que sean ilegales), culpables de que se produzcan menos películas y de que la industria esté de capa caída. Pide a los políticos firmeza, que persigan a quienes se descarguen películas y que hagan posible que todo el peso de la ley caiga sobre ellos. Los datos de portales de descarga por redes P2P demuestran que el porcentaje de películas españolas bajadas por los ladinos iternautas es muy pequeño, similar a los que se desprenden de los resultados en taquilla. Y ahora, la pregunta ¿alguien se ha interesado en bajarse "El Greco"?
En su interesantísimo y animado discurso, la presidenta de la Academia, una Ángeles González-Sinde favorecida por un sensacional peinado, hace otro alegato contra la piratería. Ni Martin Luther King y su "I have a dream" conmueven tanto. Nada más oirlo, y pensando en las consecuencias, el penoso escenario al que queda abocado el sectario gremio, corro raudo para desinstalar el emule y hacer una hoguera en la cocina para arrojar al fuego cuantos cds piratas acumulo en mi hogar. Incluso alguno original alimentó las llamas, pero para mi tranquilidad, ninguno había sido merecedor de un Goya.
Desde el Ministerio de Industria, Miguel Sebastián recomienda consumir productos españoles para capear la crisis. De cine español no habla. Exijo su cese inmediato.
- Más madera. Zombis deambulando por un Palacio de Congresos a oscuras. Si se trata de una metáfora es brillante. Aunque me temo que es un "guiño" a la segunda parte (¿en serio es necesaria?) de la irregular "Rec" con Manuela Velasco haciendo de Manuela Velasco. Qué espectáculo, por Dios bendito.
Y hubo más, mucho más, que hizo de esta gala la gran fiesta del cine español y el peor guateque de los espectadores. Por mucho que intentasen salvar los muebles los de "Muchachada Nui" -o te gustan (mi caso) o les odias-, el colegueo de El Langui o la integridad de Jesús Franco, uno piensa que lo mismo José Corbacho el año anterior no lo hizo tan mal... Menos mal que en menos de una semana la Academia Británica de Cine y Televisión entrega los BAFTA y aunque sea en brevísimos resúmenes podremos tener una referencia de lo que es una gala como Dios manda, como los guiones de los que hablaba Carmen Machi. Y en marzo, los Oscars. No intentéis comparar y ya sabéis, ved más cine español, que es triste de pedir pero es más triste de robar.
PD. Que sí, enhorabuena a los premiados y a los que no lo consiguieron... tengo un coleguita que por un módico precio os consigue uno...

31 enero 2009

El yin y el yan

El principio y el fin, el agua y el fuego, el blanco y el negro, Gonzalo Miró y Albert Einstein. Como ejemplificación de este antagonismo también podríamos incluir tele norteamericana y tele italiana.
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo Emilio Aragón -ahora respetable director del Grupo Árbol, de Globomedia y de La Sexta, por entonces Milikito- se fue a los USA para "tomar ideas" de la tele que se hacía allí con el objetivo de ponerlas en marcha aquí. Vips Noche o el look de esmóquin y zapatillas son ejemplos del resultado. Por lo visto quién más tarde se convertiría en el Doctor Nacho, Nachete Martín, se tiró una semana enterita sin salir de la habitación del hotel en que se alojaba en el país del Whopper tomando nota de todo lo que echaba la caja tonta. El resultado de vuelta a España gozó de cierto éxito y convirtió a Emilio Aragón en un gurú televisivo como pocas veces se había visto en estas tierras. También cabe decir que a la par que se daba esta revolución guay, Telecinco comenzaba a asentarse como modelo de televisión dadá, no olvidemos que el universo berlusconiano parió cosas como las Mama Chicho, Las noches de tal y tal, La quinta marcha o Contacto con tacto.
El yin y el yan. El breve periodo de tiempo entre viaje y viaje, entre Estados Unidos, e Italia le hace a uno darse cuenta de diferencias abismales e irreconciliables entre el nuevo y el viejo mundo, televisivamente hablando, of course, por lo menos en la franja del prime time norteamericano y transalpino disfrutado de vuelta al respectivo hotel.
El yin. No hablaré de la cantidad de canales porque aquí también los tenemos gracias a la TDT. El contenido, lógicamente, es otro cantrar. Cada cadena tiene su propio late night show, y los que no son buenos son brillantes. David Letterman, Jay Leno o el genial Jimmy Kimmel (en la foto, un tío que ha sido capaz de hacer esto y esto otro) le dan mil vueltas al mejor Buenafuente, a mi entender el mejor ejemplo de este tipo de programas trasladado al ruedo ibérico.

La calidad de la gran mayoría de series tampoco es cuestionable, gracias al DVD, a la emisión por canales de aquí -los de pago, La Sexta y Cuatro principalmente- y a internet, uno puede descubrir producciones a las que cuesta no engancharse.
Incluso de la publicidad podríamos aprender, concisa, con un público objetivo bien definido, sugerente, nada estridente, limpia.
El yan. Creo que la mejor manera de describir las impresiones sobre la televisión italiana -con la RAI y Mediaset como buques insignia- sería decir que se quedó estancada en la época colorista y hortera que tuvimos aquí con los Jesús Gil, Loreto Valverde, Xuxa o Agustín Bravo. A fin de cuentas, il capo del bussiness allá en el Telecinco de los 90 es el mismo que parece haber creado un libro de estilo para la tele italiana de ahora, il Cavagliere. Da igual zapear, el percal es similar en todas las cadenas.
Hablemos del prime time. Raffaella Carrà, eterna Carrà, presenta un "programa de variedades" (lo rancio de la expresión le viene al pelo), mezcla de Sorpresa sorpresa y Noche de fiesta aderezado con un ballet de efebos en calzoncillos que si ya de por sí no provocan grima, amenizan los impass del programas con coreografías y canciones que alcanzan indescriptibles cotas de vergüenza ajena (recuerdo una en particular, "Siamo bellisimi", que a más de uno le hará decir que no tienen abuela los muchachos; en caso de que la tengan no creo que se sientan orgullosas las pobres).

Momento late night: El show de Maurizio Costanzo (en la foto, suponemos que entrevistando al hombre que ostenta las patillas más pobladas del país). No he visto cosa tan rancia y apolillada como este programa. Plántense unas sillas en el escenario de un teatro -algo ya visto en Telecinco, recordad "Hablando se entiende la gente/basca" (leído de un tirón parece un primer paso para un proceso de paz). Complete el aforo con tres autocares de jubilados y preséntese por un señor bajito, con bigote y gafas colgadas de la punta de la nariz, muy mayor y con tirantes. Se alza el telón, musiquilla otoñal, aplausos y Maurizio lee unos folios. ¿Monólogo humorístico? No, monólogo soporífero, trascendental sobre su programa, los invitados, el debate... El programa, de entrevistas a personajes igualmente caducos y otoñales, en un momento retrocede en el tiempo 10 años para mostrarnos el antes y el después de una entrevista a un señor que vuelve a estar allí una década más tarde. El paso de los años se nota en el entrevistado, más mayor, con arrugas, medio calvo... en el presentador también se nota pero a la inversa, 10 años antes también parece más mayor. En definitiva, un programa naftalínico y gagá hasta decir basta. "De referencia en Italia" leo en alguna web. Pues eso.
¿Las series? El peor episodio de El comisario o Rex, la serie esa del perro policía (ojito con la tele alemana, por cierto) son jodidas obras de arte en comparación.
¿La publicidad? Colorista, estridente, con actores que hacen creíbles los testimonios del Cillit Bang.
En fin, en comparación la tele de aquí parece algo... jamás diría digno... la hace menos mala. Se que fuera de contexto esta reflexión no tendría razón de ser, jamás la afirmaría, pero es que recordando la caleidoscópica orgía febril de luz, color, silicona y caspa de la tele berlusconiana, uno juzga con mejor criterio, que no hemos alcanzado aún una dimensión que ni en las pesadillas de El Bosco. Aunque al tiempo...

Nota. No estoy seguro de la última afirmación. "¿Es cierto que te gustaría ver a tu prima desnuda rodeada de mandriles sobreexcitados disfrazados de árbitros de fútbol americano mientras una orquesta compuesta por mariachis y acordeonistas interpretan las obras completas de Chopin en un anfiteatro romano una soleada tarde de abril?" "No". "Eso es... MENTIRA".

18 diciembre 2008

Excusas actualizadas

Mi naturaleza es proclive a la pereza. Pareado. Incluso podría ser un haiku si omitise pronombre y verbo y pusiese debajo "moscas blandas pan no buscan" (lo siento, pero no puedo con los haikus, lo más parecido en lo que me quedé fueron los sudokus a Dios gracias). En su día me propuse actualizar esto del blog con regularidad. A-c-t-u-a-l-i-z-a-r. Podría poner excusas, claro. Abducción extraterrestre (bueno, esta no valdría, si seres de otros mundos son capaces de desarrollar tecnología para atravesar el espacio, tendrían banda ancha y ADSL y superordenadores, aunque dudo mucho de que el sistema operativo de estos fuese el Windows Vista). Pero el caso es que en los dos meses y pico que han pasado desde la última entrada han pasado algunas cosas dignas de repasar para limpiar mi conciencia virtual y librarme, por una vez, de la insistente y tenaz sombra de la vagancia a la hora de ser igualmente insistente y tenaz en algo que, por otra parte, no supone obligación alguna. Resumiendo...
Cambio de estado civil. Así suena aséptico, desapasionado, formal, a trámite burocrático. Pero la realidad fue bien distinta. Sobre decir que la tensión interna según se acercaba la feliz fecha, 18 de octubre de 2008 de nuestra era, me exime de haber actualizado el blog con la parsimonia, templanza y ociosidad que se requieren para tal fin, vive Dios. No creo que le descubra la pólvora a quien haya decidido hacer lo mismo o quien lo tenga en mente. Nervios, muchos nervios. Pero luego piensas que estás con la gente que quieres y que te quiere, así que si se hubiese dado la fatalidad de, supongamos, haberme calzado una soberana hostia subiendo los escalones del salón de actos donde tuvo lugar el feliz acontecimiento, la gente que no hubiera acudido presta a socorrerme, por lo menos se hubiese reido en voz baja. No se dio el caso y no le pude pedir más al día. De verdad. Ahora, dos meses después, como Frodo, soy portador del anillo. Por otra parte, ni un anillo ni un papel creo que vayan a cambiarme, a cambiarnos, pero creo hablar también por la otra parte contratante si digo que aun con toda la planificación anterior, repetiría en plan día de la marmota con gusto.
Un mes de vacaciones da para mucho. Sí, has leido bien, un mes. Si poder juntar los 15 días de permiso por boda con 2 semanitas de vacaciones no es aliciente suficiente para aquél o aquélla que se lo esté pensando, que baje Dios o el pertinente concejal y lo vea. Y si a uno le va el rollo cínico, que ponga la excusa de la boda para celebrar la luna de miel en la ciudad que nunca duerme, la gran manzana, la Ciudad, así con mayúscula; la jodida capital del mundo, Nueva York, con tiempo suficiente para que a la vuelta a uno le cueste horrores definir la cantidad de sensaciones que puede levantar en el ánimo el enorme plató de cine y televisión que parece desplegarse a cada paso, el ubicarse uno en el mundo a través de rincones mil veces vistos, imaginados, muchos desconocidos, y que pasan a formar parte del mapa interior en el que no nos importaría perdernos durante siglos. Y más aún con algo que nos es tan ajeno en origen como Halloween. Y de la fascinación por lo urbano en su expresión máxima al encanto de la decadencia veneciana, con sus canales, sus calles imposibles, sus vaporettos, sus gondolieri a la caza del turista, sus palacios renacentistas asomados al Gran Canal, y las notas de Turandot perdiéndose desde una minúscula plaza. Una decadencia a todas luces cautivadora. Y para rematar con falso cinismo la retahila de excusas, la capital lombarda, Milán, capital de la moda y del martini (rosso, of course). Blitzkrieg cultural davinciano al abrigo de iglesias, galerías, museos y pinacotecas, y afuera, la lluvia.
Los caminos de la administración son inescrutables. The long way home tras paréntesis de dos años en la Villa y Corte; volviendo a la fabulesca comparación hobbítica, ya me temía yo que para terminar el viaje, sustituyendo el Monte del Destino (vale, lo he tenido que buscar en google) por una VPO, había que pedir copias, certificados y declaraciones para alfombrarte con papeles la Gran Vía -más aún cuando la figura del solicitante cambia de estado civil-.
Christmas time is here again
. Cuando lo cantaban mis divinizados Beatles, no creo que conociesen lo que es meterse por Preciados o la Plaza Mayor a una semana de Navidad. "Seguro que mañana no habrá tanta gente". La misma inocencia año tras año, si es que uno no aprende...
Y tampoco es que haya que a aprender a socializar de nuevo, en plan Greystoke, pero también quedaban -y quedan- cenas pendientes, celebradas emancipaciones, copas, partidas a la Wii a ocho manos y un largo etcétera al calor de amigos y familiares diversos.
Excusas todas que, al fin y al cabo, justifican la falta de noticias en el blog por un lado, y el haber disfrutado de un año increíble por otro. Espero que el 2009 siga por el mismo camino, que en un año podamos desear todos lo mismo, pues como comentaba al principio mi naturaleza tiende a la pereza, así que de actualizar antes de que acabe el 2008, pocas esperanzas. Es por ello por lo que os deseo a todos que paséis unas navidades de fábula, que el año que viene sea espectacular, y que de una vez por todas se le reconozca a Milagros García su contribución a recuperar la gloria que engrandecía estas tierras en lejanos tiempos imperiales, pues en los telediarios siguen sin hablar de ella.

01 octubre 2008

Reina por un día

Si algo tiene internet es que potencia enormemente los 5 minutos de fama de los que hablaba Warhol. La única diferencia con respecto a la teoría de este último quizá sea el sujeto merecedor del reconocimiento. Hoy, todo freak tiene su momento de gloria (o de público escarnio) vía youtube.

La socorrista tóxica es solo un caso, el último, que ha pasado a engrosar la galería de la (más que cuestionable) fama, por la que ya pasaron fenómenos como Florecilla, el niñato del metro de Valencia, el niño del mechero (todo un mito televisivo), la chica que en el programa Callejeros de Cuatro recreaba inconscientemente la escena más famosa de "Algo pasa con Mary" o el inconmensurable Juanolo, personaje poco conocido aun siendo un crack internético que empezó a colgar videos de sí mismo felicitando las pascuas cuando ni siquiera existía youtube, allá por los albores del world wide web. Prometo promover su obra y existencia en próximos posts.
Volviendo al video de la socorrista parda, no puedo evitar hacerme unas cuantas preguntas: ¿qué piscina en España cuenta con productos químicos que harían las delicias de un alquimista? ¿trabajaría la muchacha en la piscina del Laboratorio de Dexter? ¿Mataba las horas muertas en el trabajo jugando con el Quimicefa en vez de hacerlo con el parchís como todo el mundo? Como experta en la materia, ¿será esta mujer la conexión de Al-Qaeda en España, la hija secreta de Alí El químico?
Dada su pericia, demos gracias por seguir vivos, que el escape de un gas amarillo no es nada comparado con una bomba de hidrógeno, que si hubiese seguido mezclando ácidos y sulfatos lo mismo ni estábamos aquí para contarlo.
Teniendo en cuanta la exquisita prosa, la locuacidad y la concisión de la que hace gala la muchacha, mucho me temo que tendremos que esperar bastante hasta que otro fenómeno la eclipse. Hasta ese día, disfruta, reina, que internet es todo tuyo. Desde mi humilde rincón del mundo, te dedico este temazo del magistral Chimo Bayo, for your ears only.

17 septiembre 2008

La noche en blanco

Que si Madrid es un paraíso artístico y cultural, que si otro año más la cultura y el arte se juntan para robarle el sueño a los madrileños, y hacerles partícipes de bla, bla, bla. Noche en blanco. Noche en blanco polar. Buena idea y buenas propuestas, sí señor; algo que con toda seguridad también pensarán las buenas gentes de París, Bruselas, Riga, Roma, Bucarest y La Valetta, ciudades hermanadas en este despiporre cultural. A nivel general, desconozco los resultados en estos países y la ideosincracia y carácter puntual de estos ciudadanos europeos, pero en España es nombrar la palabra "gratis" y la gente enloquece.
La gente no se echa masivamente a la calle por un literal amor al arte; por lo menos la inmensa mayoría. Por lo que a mí respecta, ha podido ser mi tercera y última incursión en esta feria, en la que parece necesario echarse a las calles como si se celebrase el final de una guerra. Celebrar. Gran verbo que los medios -todos- han conjugado hasta el hastío con el complemento directo del sustantivo "cultura". Los ciudadanos se echan a la calle para celebrar la cultura. En caso de que la cultura mereciese ser celebrada -bueno, excusados quedan los que celebran descubrirla por primera vez y comprueban que por lo general no tiene efectos secundarios-, no veo esa necesidad de hacerlo público. No creo que lo lógico sea echarse a la calle cual lemming, lo normal sería dejarse caer por un museo o exposición -que se hizo-, pero no sólo por este orgiástico festín, aprovechando otras fechas menos masificables.
Ingenuo de mí, el primer intento por celebrar esta noche en blanco fue la exposición Tesoros sumergidos de Egipto, en las naves del Matadero, que abría sus puertas a las 20.30. Una hora más tarde allí estaba. La cola desaparecía en el horizonte. Los 13 euritos de la entrada me duelen lo que a todo el mundo, pero la cola la espera Rita. Como cuando la cultura deja de ser gratis interesa menos, no tendré que esperar colas para cuando pague la entrada en próximas fechas. Y después podré decir que bien mereció pagarla o quejarme de lo que quiera. Dándose un paseito por la información que genera esta noche en blanco, uno se da cuenta de la cantidad de críticas que afloran sobre las actividades, eventos y exposiciones. Quejas por las colas, por la falta del interes presupuesto hacia lo visitado, por modificaciones del programa... Incluso hubo quien tildó de vergüenza el hecho de que Jade Kinder-Martin, el funambulista que iba a cruzar del Instituto Cervantes al Círculo de Bellas Artes sobre el alambre, cancelase su performance por el peligro que suponía el viento. Coño, hazlo tú. ¿Has pagado algo por verlo? ¿llevas dos horas esperando en la calle Alcalá -con una temperatura de lo más fresquita- obligado por alguien? Hay gente que parece no caer en estos dos puntos: 1, las actividades son gratuítas, y 2, uno está allí porque quiere. Que dirán que gratis del todo no es, que lo pagamos con nuestros impuestos (cómo se le llena la boca a la gente cuando habla de sus impuestos), aunque la financiación de los eventos sale de los fondos de la UE y de iniciativas privadas -leánse publicidad y patrocinios-.

Volviendo al tema de las titánicas colas, comprobadas e imaginadas en la mayoría de museos y centros plegados al interés de las masas, tocó huir hacia lugares menos publicitados, con menos resonancia mediático-popular. El año pasado fue la Fundación Lázaro Galdeano, y este la recoleta ermita de San Antonio de la Florida. Que ambos lugares se pudiesen disfrutar sin aglomeraciones ni estridencias no creo que se debiese a que estén todo el año abiertos o a que no se cobre entrada. El hecho de no encontrarse el emplazamiento del edificio en el triángulo Atocha - Sol - Cibeles le resta protagonismo. A mucha gente le da igual qué ver o qué visitar en esta cita, lo importante es que sea gratis y que esté en el centro. Durante años he pasado cientos de veces delante de la puerta de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, entre Sol y Cibeles, y nunca jamás ví colas a la entrada; las del sábado -y bien entrada la noche- eran importantes.
En estos tiempos de crisis, un ahorrillo a la hora de acceder a la cultura (lo bueno es poder acceder a ella, más allá de celebrarla) se agradece. Las muestras y exposiciones extraordinarias de museos o centros afines también. El problema de esta socialización del arte es que en muchos casos desaparece el criterio, por más motivos o intereses que tenga la masificación. Siempre habrá soluciones, como en este año el caso de la ermita de San Antonio de la Florida. Ahora bien, las visitas a centros que abren todo el año no creo que vuelvan a coincidir con una nueva edición de la noche en blanco.
Lo triste del asunto es que muchos pasaron la noche precísamente así, en blanco, por no poder cumplir con el mapa de ruta trazado, con un buen puñado de exposiciones o museos con colas kilométricas y que, sin más remedio, quedarán para futuras celebraciones culturales.

07 septiembre 2008

El Lute

Cuenta la leyenda que fueron los dos guardias civiles de la foto los que solicitaron que la imagen pasase a la historia. El personaje al que flanquean era por entonces el más buscado por la justicia a mediados de los años 60 en España. Eleuterio Sánchez, El Lute. Cómo no iban a querer salir en la foto, habida cuenta de la presa que habían trincado.
De lo que no había constancia era del alcance que habían logrado las desventuras de El Lute allende nuestras fronteras. Que Sabina o cualquier otro cantautor mencione o glorifique su figura podría resultar normal y lógico, aunque sólo fuese por haber puesto en solfa a las beneméritas fuerzas del orden público en tiempos de Franco.
Pero que fuesen los mismísimos Boney M, los que parieron éxitos, qué digo éxitos, auténticos himnos de la música disco universal (Daddy Cool, Rasputín, Ma Baker, Rivers of Babylon...) los que loasen las andanzas de El Lute podría sonar a coña marinera. Craso error. A continuación la prueba y la letra de esta oda a este Robin Hood ibérico, que no es que lo diga yo, por poco que se entienda la lengua de Skakespeare y de Victoria Beckham, veréis que no me invento nada....

This is the story of El Lute
A man who was born to be hunted like a wild animal
Because he was poor
But he refused to accept his fate
And today his honor has been restored

He was only nineteen
And he was sentenced to die
For something that somebody else did
And blamed on El Lute
Then they changed it to life
And so he could escape
From then on they chased him
And searched for him day and night
All over Spain
But the search was in vain for El Lute

He had only seen the dark side of life
The man they called El Lute
And he wanted a home just like you and like me
In a country where all would be free
So he taught himself to read and to write
It didnt help El Lute
He was one who had dared to escape overnight
They had to find el lute

Soon the fame of his name
Spread like wild fire all over the land
With a price on his head
People still gave him bread
And they gave him a hand
For they knew he was right
And his fight was their fight

No one gave you a chance
In the Spain of those days
On the walls every place they had put up
The face of El Lute
And he robbed where he could just like once Robin Hood
They finally caught him and
That seemed the end
But they caught him in vain
Cause a change came for Spain
And El Lute

He had only seen the dark side of life
The man they called El Lute
And he wanted a home just like you and like me
In a country where all would be free
And then freedom really came to his land
And also to El Lute
Now he walks in the light of a sunny new day
The man they called El Lute

PD. Me juego lo que queráis a que el próximo verano la versiona David Tavare.

Apartamentos playeros

Como muestra del innegable servicio público para el que siempre estoy dispuesto, sirvan estas líneas para dar ideas a cualquier empresa constructora que quiera poner nombre a un nuevo bloque de apartamentos playeros (en caso de que o bien no se hayan percatado de la crisis del sector, o bien se hayan aventurado, echándole un par, a seguir redecorando las costas con más y más complejos urbanísticos).
Para el que no lo sepa, los nombres de los bloques de apartamentos playeros siguen unas inquebrantables normas fuera de las cuales no cabe especular (verbo que, hablando de estos temas, viene al pelo). La regla de oro es sencilla: contamos con un número limitado de sustantivos, a saber, playa, mar, sol y brisa; estos son los 4 elementos principales. Y a combinar: playamar, playasol, playabrisa, marplaya, marsol, marbrisa, solplaya, solmar, solbrisa, brisaplaya, brisamar y brisasol. Y punto.
Claro, que luego hay desgraciados que perpetran cosas como la de la foto, tomada en la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria. Pobrecicos míos...

03 septiembre 2008

In the summertime...

Lo cantaba Mungo Jerry, pero la lista de canciones dedicadas al verano es interminable: The summer wind (Frank Sinatra), Summer nights (John Travolta y Olivia Newton John), Summertime blues (Eddie Cochran)... y en castellano también le han cantado a la canícula Fórmula V, Los Diablos, Los Rebeldes y hasta el mismísimo Fary. Pero de todas las canciones me quedo con la crepuscular El final del verano del Dúo Dinámico (tema seguramente hermanado con el The end de The Doors), melancolía pura por las profundas vivencias finiquitadas en la operación retorno. Si me quedo con ella es por hacer memoria del verano a toro pasado, ya que los 40 (sí, 40) días que me quedan de vacaciones hasta final de año me hacen inmune al malrrollismo del septiembre postvacacional, cuando proliferan las caras de asco en el metro. Y no es que me haya pasado el verano sin vacaciones, en plan workaholic, más bien, todo lo contrario, a saber...

Escapada a la semana negra de Gijón. Aún con la música del concierto del Bernabéu en la cabeza, la semana negra de Gijón fue la excusa perfecta para dejarse caer por allí, para disfrutar de hospitalidad, inmejorable compañía y transcendentales conversaciones entre culines de sidra. Ah, y aprovechando la coyuntura literaria, por fin me hice con el volumen de Arkham Asylum, que me llevaba tentando desde hace bastantes años.

Y de semana negra a semana azul, azul del mar y del cielo de Gran Canaria. De la playa a la piscina y de la piscina a la playa, excursiones por la isla, paseos, fotos, mojitos y caipirinhas y una pegadiza cancioncilla que amenizaba la terraza del hotel y que he de conseguir cueste lo que cueste. Detalles como la plaga de guiris (cuya pigmentación iba del rojo cangrejo al socarrat) en el hotel o la clásica avioneta que sobrevuela la playa anunciando discotecas para aquéllos, complementaban esa imagen de vacaciones playeras de las de toda la vida, que apetecían bastante, vaya.

Agosto en Madrid le da a uno la oportunidad de disfrutar de la ciudad sin agobios, de exposiciones como la de Alphonse Mucha en el CaixaForum (achtung! en la puerta había una performance de videoarte, lagarto lagarto) o la de Goya en tiempos de guerra en el Prado, y alguna más que aún está pendiente. Ni colas ni gente pegándose por ver un cuadro en concreto, gloria bendita.

Asistir a dos bodas, en julio y agosto y, habida cuenta de las localizaciones, no haberme derretido por el calor hasta fundirme con el pavimento ya es un logro. Ver a los protagonistas del día contentos y reencontrarse con gente que tenías ganas de ver bien merece incluso la no tan remota posibilidad de la licuación espontánea.

Y también reuniones familiares, con amigos, cumpleaños -uno con especial protagonismo de Russ Meyer (buscad en imdb.com)-, escapadas a la sierra y madrugadas tragándome hasta el bádminton olímpico por no tener ordenador con el que perder el tiempo. Sus días acabaron con el verano, pero en ese sentido septiembre también ha empezado bien, con otro nuevecito (gracias chicos) que ya lo quisiese la NASA. Y según se apagan los ecos de la canción del dúo De la Calva / Arcusa, se va desperezando un otoño que no es sino una cuenta atrás para más momentos que están haciendo de este 2008 uno de los años en los que más ilusiones se han ido cumpliendo.

18 julio 2008

Magic tour 2008: El Boss en Madrid

A día de hoy, cualquiera podría darse cuenta de que, por mucho que trate de asustar la SGAE, la música en directo goza de buena salud vista la enorme oferta que viene dándose cada verano. Si uno mira el calendario a mediados de junio, ya se van confirmando los carteles de las decenas de festivales que se celebran hasta bien entrado el mes de septiembre. Lo malo de estos festivales, por lo menos en mi caso, es que de la enorme cantidad de grupos que tocan, nunca me interesan más de dos o tres, y dado que en un par de días tienen que tocar todos, el tiempo por actuación difícilmente supera la hora. Hay quien en una hora da para mucho, pero ahí me tienen a Bruce Springsteen que a sus 59 años se pela tres horas de concierto y le saca los colores a todos aquellos que piensan que con presentar nuevo disco apañado se queda el público.
En 2003 tuve la enorme suerte de verle en La Peineta, y la impresión que le queda a uno según recogen los bártulos y se tira para casa es que difícilmente podría superarse. Pero anoche lo hizo. Dudo mucho que, de entre las 60.000 personas que asistimos anoche al Bernabéu, alguien pudiese sacarle un pero a una actuación enorme.

En el concierto de 2003, se pudo ver al Springsteen más comprometido, más folk, con más referencias a la América profunda del "The ghost of Tom Joad", más crítico con su país, presentando "The rising", un álbum en el que el optimismo y la acuciante necesidad de tirar hacia adelante tras el 11-S, no borraban del todo las sombras y el sufrimiento del ciudadano de a pie.
Magic, el disco que supuestamene vino a presentar en Madrid anoche, conserva la crítica hacia la administración Bush y su política en Irak. Sin embargo, el concierto nos devolvió al Springsteen más rockero, pues por mucho que la gira se llamase "Magic tour", apenas pasó por encima del disco con cuatro temas que se integraron perfectamente en (repito) las tres horas de música que ofreció en el foro y en las que brindó canciones que ya son clásicos en la historia del rock.
Si bien "Born in te USA" con toda seguridad no volverá a sonar en directo -curiosamente "rompió" con su canción más laureada antes del tour de 2003-, no faltaron "Born to run", "The river", "Dancing in the dark" o "Brilliant disguise", siendo a mi juicio esta última de las mejores del repertorio. Se arrancó en castellano, para saludar y para criticar el recorte de las libertades en su pais, tocó, bailó, se arrastró, se mezcló con el público, se atrevió con una versión de "Twist and shout" de los Beatles que derivaba en "La bamba", jaleó al respetable y despejó todas las dudas acerca del rumor sobre que esta del 2008 es su última gira.

No necesita nuevos discos para hacer conciertos inolvidables, pero lo sigue haciendo; acumula 35 años a sus espaldas dándolo todo en directo; a sus 59 años demuestra más vitalidad en el escenario que gente de 20; aúna compromiso, espectáculo y éxito; no deja que nadie se apropie de sus denuncias, que trafique con sus canciones (el uso de "Born in the USA" en una campaña electoral de Ronald Reagan -que no debió prestar mucha atención a la letra del tema- es una de las razones por la que ya no la canta); tiene detrás una banda (no la olvidemos), la E Street Band (pude leer "Stret Band" -sin la E que señala la calle en sí- en alguna camiseta pirata de la gira), inmensa con la que gracias a años y años en la carretera se compenetra de una forma increíble; es capaz, como ayer, de hacer que 60.000 personas viviesen un concierto impresionante.
Hay músicos enormes, a quienes la etiqueta de artista les viene como un guante. Pero por muchos más que nos pueda dar la música, él es y seguirá siendo el Jefe.
Y tenga o no la suerte de volverle a ver en directo, puedo decir aquello de que yo estuve allí.

01 julio 2008

Reflexiones eurocoperas

Cuarenta y cuatro años han tenido que pasar para que se desatase la locura y el júbilo colectivo gracias al triunfo (tan merecido como inicialmente inesperado) de la selección absoluta de fútbol en la Eurocopa. De Vigo a Barcelona, de Jerez a Mahón, o de Gran Canaria a Bilbao se han visto muestras de incontenible alegría por la celebración de un título que pone fin a la manida maldición de cuartos.

Titánica cobertura la de Cuatro (que le ha costado a la tele de Prisa 80 millones de euros -70 por los derechos y 10 en despliegue de medios), gracias a la cual los tótems de la cadena se han forrado bien los riñones a base de la publicidad que ha jalonado partidos, post-partidos, previos y especiales y que han roto todas las audimétricas marcas que existían por estas latitudes.

Tras tres semanas de sangre (Ballack), sudor (con temperaturas a pie de campo superiores a los 30º) y lágrimas (por lesión -Frei-, eliminación -Modric- o victoria -Villa-), ahí van unas cuantas reflexiones sobre la gesta y su cobertura.

- Saturación. Si la Eurocopa llega a durar dos días más, me arranco los tímpanos para no volver a escuchar el "Podemos" de los cojones.

- Todo se pega menos la hermosura. En un infinito gesto de compasión, alguien en Cuatro decidió poner a Gonzalo Miró al abrigo de Concha García Campoy, para ver si al chaval se le pegaba algo de la reconocida comunicadora. Poco a poco la cosa les ha salido al revés, y los comentarios de la Campoy durante el torneo se han acercado demasiado al caos cognitivo del hijo de la Miró.

- Cero a la izquierda. ¿Cuál es el apellido real de Nico Abad? Quiero decir, este tipo tiene que ser hijo de algún pez gordo de Prisa, fijo. Tras un más que irregular paso por programas como "Soy el que más sabe de televisión del mundo", "Hazte un cine" y un par de concursos más, le vino a ver Dios cuando le colocaron en deportes, suponemos que para no molestar demasiado. Craso error. No queda muy correcto presentar Zona Cuatro como un hooligan modernito con ínfulas de comunicador.

- La camisa roja. Palacio de los deportes, jueves 26 de junio. Concierto de Juanes a las 22.00 horas. Semifinal Rusia - España a las 20.45. En los bares de la Plaza de Dalí no cabe un alfiler, imposible seguir el encuentro allí. "Pues para adentro, que aunque queden 40 minutos para que empiece el concierto, mejor esperar sentadito". En el interior del recinto, cuatro pantallas gigantes y el partido en directo. Con cada gol (y acabaron 0-3), el delirio, abrazos con desconocidos y los cientos de espectadores congregados allí antes del recital dejándose la garganta. Quizá el miedo por un segundo incendio del Palacio de los Deportes -la descontrolada masa le habría pegado fuego si los organizadores hubiesen cortado la imagen- hace que el concierto empiece con 45 minutos de retraso. España en la final, todos contentos y Juanes con la camisa... roja.

- Expedientes X. "Los pelos se me salen de la emoción", José Antonio Camacho dixit, en un emocionante momento de uno de los lances. "El fútbol es como el ajedrez, pero sin dados". Esta perla es de Lukas Podolski, delantero de la selección alemana, no creo que merezca comentario alguno, lo estropearía.

- El opio del pueblo. Las celebraciones por el título nada más acabar el partido fueron sonadas y el recibimiento de la comitiva en Madrid mastodóntico. ¿Es que no hemos ganado nada antes? Sin tener que retroceder 44 años en el tiempo (por entonces la Naturaleza ni siquera se había puesto a buscar la magistral fórmula y el molde con que brindaría mi existencia), tengo frescos los recuerdos de triunfos en baloncesto, tenis, ciclismo, balonmano, categorías inferiores de fútbol -sub 17, sub 21-, gimnasia rítmica, atletismo, golf, waterpolo, automovilismo o motociclismo, casi ná. Aunque, claro está, a nadie se le ha oido aún "el golf es el opio del pueblo" (por mucho que se juegue sobre hierba).

- Impagable ejercicio de deformación profesional. Iker Jiménez (sí, Jiménez, no Casillas) como invitado en el plató de Zona Cuatro luciendo polo Lacoste de soldario color rojo. Haciendo publicidad de la emisión de los Sanfermines, Ángels Barceló presenta la mascota de los encierros, un toro azul diseño de Kukuxumuxu. E Iker no se resiste a comentarlo. "El toro. Animal mágico. Animal de poder".

- Sabiduría popular. Ahora todo el mundo sabe de fútbol. Pero pregúntales el nombre de 5 jugadores alemanes, por qué es famoso Panenka o el significado del 4-4-2 ("un número de Movistar para consultar el saldo" ha sido una respuesta real sobre esta pregunta, tela, telita, tela).

- El (verídico) caso de Milagros García. "Hola, soy una ciudadana española que, como todo el mundo, está viendo ahora en la televisión la llegada de la selección de fútbol a Madrid". Así comenzaba una surrealista conversación telefónica entre una mujer (de ahora en adelante "A"), cuya avanzada sordera y tono de voz la hacían parecer centenaria, y un servidor ("B" obviamente). La cosa siguió:
A- "Se llama Milagros García"
B- "Disculpe, ¿quién se llama Milagros García?"
A- "Milagros García" (no jodas...)
B- "Creo que no la entiendo"
A- "Que he visto por la televisión que se llama Milagros García"
B- "Bien, ¿y quién es Milagros García?"
A- "Yo"
B- "Ajá. O sea, que usted ha visto por televisión que usted se llama Milagros García..."
A- "No, yo no..."
B- "Entonces usted no se llama Milagros García"
A- "Sí, pero me refiero al avión"
B- "¿Qué avión?"
A- "Milagros García"
(...)
B- "Vamos a ver, usted se refiere a que hay un avión que se llama Milagros García" (bueno, la mayoría de las compañías aéreas les ponen nombres propios a los aviones, tampoco era descabellado por el momento)
A- "Claro, el avión"
B- "¿Y a qué avión se refiere?"
A- "A Milagros García"
(...)
B- "Recapitulando, que hay un avión que se lama como usted"
A- "Es lo que le estoy diciendo"
B- "Bien, ¿y qué información quiere exactamente?"
A- "Quiero saber de qué compañia es"
B- "Pero a qué avión se refiere exactamente"
A- "Al que se llama Milagros García"
(...)
B- "Bien, a ver si avanzamos un poco ¿qué avión ha visto usted en la televisión que se llame Milagros García"
A- "Pues al avión ese"
B- "¿Pero qué avión?"
A- "Milagros García"
B- "Vamos a ver... ¿de dónde viene el avión?"
A- "De la Eurocopa esa"
B- "Entonces se refiere al avión en que viene la selección"
A- "Sí, claro, el Milagros García. ¿De qué compañia es?"
B- "Un momento... Privilege"
A- "¿Cómo?"
B- "Privilege"
A- "¿Cómo?"
B- "Privilege"
A- "¿Cómo?"
B- "Privilege"
A- "Mire, no le entiendo, deletréemelo"
B- "P-R-I-V-I-L-E-G-E"
A- "¿Cómo?"
B- "P-R-I-V-I-L-E-G-E"
A- "¿Cómo?"
B- "P-R-I-V-I-L-E-G-E"
A- "No me suena la compañía 'Privilegio'" (corrígela si tienes cojones)
B- "Es una compañía charter"
A- "¿Chartres?"
B- "No, charter"
A- "¿Se llama 'Chartres'? ¿No se llamaba 'Priviliegio'?"
B- "No, quiero decir que la compañía Privilege opera vuelos charter"
A- "¿'Chartres' o 'Privilegio'?"
B- "... 'Privilegio'"
A- "¿Y 'Chartres'?"
B- "Son los vuelos que no son regulares"
A- "Pero este es regular, porque ha llegado" (esto es lógica y lo demás tontería)
B- "Ehh.. claro, tiene usted razón..." (¿para qué discutir más?)
A- "¿Tiene el teléfono?"
B- "Sí, tome nota, 91.393.71.37"
A- "¿Cómo?"
B- "91.393.71.37"
A- "¿Cómo?"
B- "91.393.71.37"
A- "¿Cómo?"
B- "91.393.71.37"
A- "O sea, 37.931.92.57" (joder, ni uno)
B- "No, 91.393.71.37"
A- "¿Cómo?"
B- "91.393.71.37"
(...)
A- "¿Y ese es el teléfono de 'Privilegio' o de 'Chartres'?"
B- "Es el teléfono de Milagros García" (por devolvérsela que no quede)
A- "No, ese no es mi teléfono... Ahhh, el del avión..."
B- "Eso mismo"
A- "Pues ahora mismo les voy a llamar, porque le han puesto mi nombre al avión y ni me han pagado nada ni me han pedido permiso..."
B- "Hace usted muy bien"

Nota: Si por un casual lee esto la persona de Privilege que atendió la llamada de Milagros García, por favor, que comparta su experiencia y de paso se ahorre el psicoanálisis.

- El gol de Marcelino. 44 años han tenido que pasar para que en la historia del balompié ibérico el nombre de Marcelino se vea al fin acompañado del de unos jugadores que, conducidos por un Luis Aragonés al que personalmente he criticado bastante por ningunear al mejor futbolista español de los últimos 20 años (para qué pronunciar su nombre), han hecho posible que las diferencias ideológicas, políticas o religiosas nos la trajese al pairo a medio país. Sólo por esto, y por haber tenido que esperar demasiado tiempo, me uno al visceral grito de ¡ESPAÑA!, como contrapunto a todas las veces que se han perdido las esperanzas puestas en el combinado nacional (gracias, Salinas). Además, qué coño, por una vez que todo el mundo dice sentirse orgulloso de ser español (por fin sin connotaciones políticas ni de ningún otro tipo, qué distinto es ver a la gente salir a la calle con la bandera rojigualda sólo para celebrar un título deportivo), no se va a desaprovechar la ocasión, no sea que tengamos que esperar otros 44 años, que para entonces no tendrá uno el cuerpo para jotas (aunque, visto lo visto, bien podría ocupar el puesto de seleccionador nacional...).

17 junio 2008

Curritos y chaperos

A menos que uno sea el agraciado del sorteo de un jugoso euromillón o se zumbe o haya zumbado a algún famoso y/o parásito del mismo, al resto de los mortales no nos quedan más cojones que trabajar para ganarnos la vida. Y si a estas alturas alguien no enmarca su trabajo en el sector servicios, tranquilo que ya lo hará (términos como reajuste o deslocalización contribuyen en este sentido a inflar y desinflar las cifras de empleados y desempleados del ramo).
De entre la heterogénea masa que conforma este sector, nos encontramos con un afán diferenciador de cada grupúsculo totalmente independiente a aspectos como la formación y preparación para el puesto que cada uno ocupa. Así nos encontramos a quienes trabajan uniformados o a quienes para hablar de su trabajo utilizan vocablos anglosajones cuyo significado en muchos casos desconocen y que, aún teniendo una equivalencia en castellano, es descartada en pos de un supuesto mayor reconocimiento.
La empresa para la que trabajo es un claro ejemplo de este caso, ya que con una media de dos jefes por empleado, el uso de la palabra "manager" se combina indefinidamente con términos como account, call, service, sales y un larguísimo etcétera. Que haya superiores que no sepan exactamente definir en qué consiste su trabajo por ende resulta lógico.
Si hay algo que comparte esta élite y que les diferencia de la vil masa que saca la empresa adelante, los curritos, es la omnipresencia de la cinta que llevan colgada del cuello con una chapita o tarjeta identificativa, cuya función va desde fichar en la empresa hasta servir como símbolo de índole masónica que les permite identificarse entre sí. Con el tiempo, he podido observar que el fenómeno de los colgantes o chapas, para disgusto de la raza de los managers, se ha socializado, y ahora no son pocos los que la lucen con orgullo, quizá soñando que es lo que más les acercará jamás al poder. Sin embargo, en esta vuelta de tuerca de la lucha de clases, una buena parte de los que vienen presumiendo de mandar, no se han rendido, y lucen la chapita durante las 24 horas del día.
Esta perorata es mi explicación del motivo por el que diariamente veo a decenas de personas que salen de trabajar con la chapita colgando del cuello, o en el metro, o en el autobús, seguro que hasta dormirán con ella. ¿Motivo de orgullo? ¿Despiste? ¿Promesa? ¿Compromiso? ¿Estulticia? No sabría decirlo.
En mi dilatada y variopinta andadura profesional sólo me asignaron la chapita de marras en una ocasión, para fichar y acceder al currele en sí, pero por comodidad sustituí la cintita de la que colgaba por el paquete de tabaco, objeto en el que encajaba perfectamente. Ni me sentía comprometido con la empresa ni quería hacerla publicidad, así que consciente como soy del inquebrantable magnetismo que siento por las musarañas me cuidaba por salir indemne de cualquier despiste; lo que otros pueden considerar orgullo, para mí, en caso de haber ocurrido -salir del trabajo con la chapa a cuestas y pasearla hasta mi humilde lar- me hubiese llenado de vergüenza pensando que sería pasto de la mofa y escarnio de quienes percibiesen el detalle. Criticar algo que uno mismo profesa puede quedar muy frívolo (y eso que criticar aún con criterio no deja de resultar frívolo), aunque no tiene demasiada lógica.
No se a qué se deberá cada caso concreto en el que se luce outdoors la tarjetita de marras, y pese a la incomprensión que siento hacia ese (mal) entendido proselitismo, no quiero llamar al desánimo.
¡Que estas críticas no os detengan sin embargo, chaperos del mundo, publicitad vuestra nueva, proclamad a los cuatro vientos vuestro compromiso con la empresa, seguid luciendo colgantito, sea por dejadez o por inconsciencia, y que el ridículo sea la bandera de todas vuestras carencias!

14 junio 2008

Gente a la que desprecio (II)

Anne Geddes. Quizá el nombre de esta mujer no os diga mucho. Pero seguro que en algún momento de vuestras vidas os habréis dado de bruces con las obras por las que es conocida esta australiana, y que le han reportado beneficios para llevar una vida resoluta ajena a las vicisitudes del mundo real. Esta pájara es responsable de las abominables fotos de bebés metidos en macetas, bebés disfrazados de coles, flores, hadas, duendes, conejos y un infinito etcétera.

Juro por Dios que odio estas fotos y por ende a su autora. Fotos ñoñas hasta decir basta, pretenciosas, pastelosas, edulcoradas hasta la náusea, retocadísimas para hacer las delicias de quienes al contemplarlas, tras impostar la voz y soltar un lastimoso "oooooohhhh", resaltan lo entrañable de la estampa con una retahila de palabras como ricura, monada o preciosidad. Coger a un niño recién nacido, colocarle un gorro que simula ser una flor y "plantarle" en una maceta, más allá de provocar en mí una indescritpitble sensación que me acerque al oso de Mimosín, me hace pensar en una suerte de maltrato hacia la infancia por tratar a los niños como si de monitos se tratase. Que esa es otra, qué divertidas también las fotos de monos cagando mientras leen el periódico, o disfrazados de ejecutivos, o de mecánicos... ¿verdad? Total, como parece que sonríen tampoco podría decirse que se les maltrate. Seguro que en el lenguaje no verbal de los primates, lo que percibimos los humanos como sonrisa, es en realidad un "me cago en tus muertos".

Y ya metidos en el ajo, cómo olvidar esas terroríficas fotos de payasos que decoran más de una sala de espera de hospital o consulta de pediatría. Seguro que la idea corrió a cargo de un descendiente directo de Herodes.

Pero hablábamos de Anne Goebbles, perdón, Geddes. He conocido a gente (adulta) que orgullosamente mostraba fotos de esta tipa decorando una carpeta; nunca me he atrevido a preguntar el porqué de la querencia por esas imágenes, básicamente porque me figuro que quizá esa gente cree realmente que los niños nacen como los geranios (lo mismo no prestaron demasiada atención de pequeños cuando en casa le contaron aquello de "papá pone una semillita en mamá..." y se quedaron solo en lo de la semillita).

En fin, por más que pueda enternecerme un niño, odio la obra de esta señora, deseándola que en otra vida alguien le haga lo mismo que hizo ella con los bambinos de sus famosas fotos, plantarla en una maceta, a ser posible cabeza abajo.

10 junio 2008

Gente a la que desprecio (I)

Esperando no tener que escribir cientos de posts como este, comienzo una nueva serie de entradas protagonizadas por personas con las que NO me iría a una isla desierta, básicamente porque lo mismo terminábamos a hostias, siendo un servidor el que iniciase la trifulca.

Los protagonistas de este primer artículo son ese tipo de personas que en el metro -sustitúyase por cualquier modo alternativo de transporte público- obsequian al resto de viajeros con la música que llevan en el móvil. No me refiero a los que impúdicamente dejan sonar los típicos politonos que más de una vez provocan una mezcla de vergüenza ajena e ira incontenible, sino a aquellos que -quizá por alergia, por prescripción médica o por subdesarrollo y desconocimiento de los avances de la tecnología-, en lugar de utilizar auriculares para escuchar la música que tienen bajada en sus teléfonos, dejan este en su regazo con la música a todo meter, sin importarles las molestias que causan en el resto del pasaje. Este colectivo tocacojones, suele dividirse en tres tipos, según el género sonoro: música latina -latin kings o personajes de gustos estilísticos afines-, flamenquito -gitanos, calorros, lolailos y en definitiva horteras recubiertos de cadenas, pendientes, pulseras y abalorios de oro (cuanto más grandes y llamativos mejor)- y música macarra en general -imprescindible en este caso llevar camisetas de los grupos que suenan, desde Mago de Hez (que no de Hoz) hasta Craddle of Filth.

Siempre suelen darse salvedades exóticas, como el caso que he presenciado viniendo a casa, con un chino de edad avanzada cantando las bonitas y melancólicas baladas que en el idioma de Mao Tse Tung sonaban en su móvil. Pero de las personas a las que les falta un tornillo -el metro de Madrid es su templo-, ya hablaré otro día.

El tremendo hastío que me producen las reiteradas faltas de educación y decoro que se suceden diariamente, tanto en este entorno como en otros, me ha hecho tomar medidas. De entre las bonitas canciones que yo también me bajo, no obstante para un disfrute privado, cuento desde hace unos días con el archiconocido pasodoble "El gato montés", zarzuela compuesta por Manuel Penella y que, activando los altavoces de mi teléfono móvil, suena como debe hacerlo la banda sonora que ameniza las torturas del Maligno en el infierno. Así que la próxima vez que alguien, en un infinito ejercicio de solidaridad, pretenda amenizar el viaje con el género que prefiera, verá correspondido su generoso gesto, bien de cerca -si es posible a escasos centímetros de sus sibaritas tímpanos-, con los atronadores acordes de este pasodoble, a ver qué le parece. Seguro que el resto de viajeros corea los "oles". Ni bass, ni trebble ni leches, denle mecha a los altavoces y juzguen...

05 junio 2008

Arte y provocación

Nada más llegar a casa esta noche a casa me encuentro con la noticia de las ampollas que ha levantado la decisión de la Royal Academy of Arts de Londres de nombrar a la artista Tracey Emin como comisaria del Summer Show, tradicional exposición de renombre en época estival que viene celebrándose en este centro desde 1769. ¿El motivo? Básicamente que Enim se hizo famosa en los círculos artísticos británicos por ser autora de obras -fotografías, pinturas y video-arte- con una carga repleta de sexo explícito y truculencia.

El caso es que si me ha llamado la atención la noticia es porque la he leido, como decía, nada más llegar a casa después de haber visto esta misma tarde la exposición "Rodin, el cuerpo desnudo" en la Fundación Mapfre. Una exposición con un interés enorme, puesto que acompañando poco más de una veintena de esculturas, recogía numerosísimos dibujos -procedente todo ello del museo Rodin parisino, que debe haberse quedado medio vacío-, que mostraban los bocetos que a vuelapluma podían derivar finalmente en obras magistrales. La importancia y originalidad de esta exposición radica en el uso del desnudo en Rodin, que lo aisla de recurrentes temas míticos, religiosos o legendarios (pensemos en los desnudos que anteriormente nos había dejado el arte, siempre con referencias a Venus, a San Sebastián o a Hércules, por ejemplo), para centrarse simple y llanamente en una dedicación exclusiva por el estudio de los cuerpos. El erotismo de la obra expuesta resulta obvio, en las esculturas y sobre todo en los dibujos.

La manera de proceder de Rodin a la hora de realizar estos últimos consistía en pedir a sus modelos que camparan desnudos libremente por su estudio. Cuando encontraba la pose que consideraba adecuada, el artista le pedía al modelo que se detuviese y utilizando la vertiente pictórica de lo que viene conociéndose como escritura automática bosquejaba rápidamente los trazos desde el ángulo escogido. El resultado ofrecía poses poco academicistas, y en no pocos dibujos los sexos de los modelos quedan reflejados de forma más que explícita. Sin embargo se puede ver claramente un objetivo centrado en dominar las formas del cuerpo humano, sobrepasando las limitaciones de artistas de otras etapas, destacando lo mundano, lo cotidiano, sobre la solemnidad. En la época en la que Rodin se dedicó a estas lides -finales del siglo XIX, una explosión de arte condensado en varias exposiciones universales- no llamó la atención lo explícito de su obra (los dibujos, lejos de conformar un gabinete privado, eran exhibidos por su autor con orgullo), sino que fue loada su capacidad por dominar el desnudo desde todos los ángulos posibles.

Ahora bien, hablábamos de Tracey Enim. El dibujo superior es suyo. El de abajo pertenece a Rodin. Si bien he tratado de reflejar un lado más "soft" de la artista británica, a simple vista se parecen bastante, abordan el reflejo de la fisionomía humana desde un punto de vista alejado de los cánones estéticos clásicos, por así decirlo. Ahora bien, si escarbamos en el catálogo objeto de la polémica que presenta Emin, vamos encontrando cosas que distan del sentido del desnudo en la obra de Rodin. Un montaje de una cama deshecha con ropa interior sucia, preservativos usados y restos de basura ("My bed", obra más famosa de la propia artista), otro de una cebra copulando con una mujer, otra de un manojo de penes y dedos que proyectan una sombra, un video de una mujer desnuda que baila con un hula hoop de alambre de espino que la va desangrando... en fin, es fácil hacerse una idea.

Lo que sí comparten los dos artistas es que ambos consiguieron su objetivo. Rodin que se le reconociera su maestría a la hora de plasmar el desnudo; Enim sembrar polémica.

Creo sinceramente que la definición que alguien hizo del arte, como algo que conmueva, que posicione a favor o en contra, es limitadísima. Provocar es muy fácil, y hay quien lo entiende como el objetivo primordial del arte. Así ha ocurrido en el Reino Unido, donde las críticas más válidas, las de otros académicos y artistas que participan o han participado en exposiciones en el Royal Academy of Arts, no responden al puritanismo más censor, sino al engaño de presentar cualquier cosa como arte escudándose en que cuanto más ofende y provoca más altas cotas alcanza. Y no hace falta irse tan lejos, ahí está ARCO, la feria más sobrevalorada y engañabobos que a mi juicio existe en España.

Así que mejor nos quedamos con las impresiones de la exposición de Rodin. Y a seguir la programación de lugares como la Fundación Mapfre, la Juan March o el Caixa Forum, cuya única polémica que pueden atribuírseles es la falta de publicidad de muchas de las exposiciones que desarrollan a lo largo del año.

02 junio 2008

El fin del capitalismo

Por más poses que quiera adoptar, no me consiero una persona versada en el mundo de los toros, aunque bien defiendo a capa y espada (nunca con mejor sentido) esta inmemorial forma de cultura cuando se mentan la feria de San Isidro y la plaza Monumental de Las Ventas. Tomando como símil otro de los pilares de lo celtíbero, el fútbol, me pasa como a quien sólo ve los partidos de fútbol del equipo de sus amores. Desde los altos en el camino que hacía para preparar los exámenes de BUP para ver cada tarde las corridas de la feria en el Canal Plus hasta el ambiente que rodea Las Ventas desde mediados de mayo hasta bien entrado el mes de junio, con los aledaños de la plaza, a dos pasos de mi casa, hirviendo de gente. En este inpass, uno se ha ido quedando con algún apunte del interesante mundo del protocolo taurino, especialidad en la que uno de mis mejores amigos, Juanma, por más modestia que pretenda mostrar, bien puede presumir de ser toda una eminencia en la materia.

El protocolo taurino recoge todas las peculiaridades del arte de la lidia, y por lo tanto se ocupa igualmente de la terminología propia e inherente, históricamente, del mundo de los toros. Así encontramos ocupaciones como la de apoderado, matador, picador, banderillero, monosabio e incluso la de capitalista. El Cossío, Biblia, Corán y Torah de la tauromaquia, define a este último como "aficionado modesto y entusiasta que se arroja oficiosamente al redondel a cargar en hombros al matador triunfante, una vez acabada la lidia del último toro". El término de capitalista viene del capital que el interfecto cobra, pues nadie hace nada por amor al arte, existiendo constancia de broncas a hostia limpia en la salida de la plaza por conseguir ocupar tan curiosa labor. Que nadie carga porque sí sobre sus hombros al triunfador de la tarde desde la misma puerta grande del coso hasta el lugar donde el apoderado finalmente lo recibe y recoge, existiendo casos documentados en los que el matador ha terminado pisando el suelo a la altura de Manuel Becerra o de Pueblo Nuevo, en un colosal ejercicio por parte del capitalista de turno que, en casos como estos, bien ganado tiene su dinerito.

Sin embargo, esta figura ha venido cobrando cada vez menos peso, y ese modesto y entusiasta espontáneo ha venido siendo sustituido por profesionales del oficio que forman parte de la cuadrilla del torero en las ferias madrileñas.

En esta foto tenemos la prueba de que la figura del capitalista, si bien no ha desaparecido si contamos con su función de cargar con el torero (rejoneador en este caso), ha perdido ese toque popular que tenía, esa opción que ofrecía a aquellos que no dudaban en subirse encima a un individuo y pasearlo hasta dios sabía dónde por una propinilla nada despreciable. En la imagen el rejoneador Diego Ventura saliendo de la puerta grande tras haber cortado 4 orejas en la segunda de esta suerte y última corrida de la feria de San Isidro. Debajo del mismo, se puede observar que quien lo lleva en hombros luce el nombre del rejoneador en la gorra y en el polo. Luego ya no se da la oportunidad a nadie fuera de la cuadrilla. Sin capitalistas, pues, no hay capitalismo, que se lo digan a Marx y a Hegel...

NOTA 1: Podría ser que esta profesionalización de la figura del capitalista sólo se de en Madrid y que siga existiendo en su forma tradicional en otras plazas del mundo, pero solo Las Ventas me pillan al lado de casa... (y tampoco estoy mucho por documentarme, la verdad sea dicha)
NOTA 2: No, no es Prosinecki.

22 mayo 2008

Siamo come il sole a mezzogiorno baby...

Hace unos días me comentaba alguien que oir el nombre de Jovanotti le retrotraía a los tiempos telecinqueros de "La quinta marcha". Ya habrá tiempo de retrotraerse a esos años, de una forma más canallesca y legendaria si cabe en próximos posts, pero ahora toca hablar de este tipo, de Jovanotti. Decir que sigue vivo, que hace unos meses sacó disco nuevo, "Safari" y que sigue haciendo enormes canciones más allá de las dos o tres que sonaron en la España olímpica. Más que recomendable un paseito por la mula para rebuscar entre su discografía. De "Safari" me gustaría compartir este tema, "Mezziogiorno", una de esas canciones que le suben el ánimo a uno, aunque ya lo tenga por las nubes...

Caselli d'autostrada tutto il tempo si consuma
Ma Venere riappare sempre fresca dalla schiuma
La foto della scuola non mi assomiglia più
Ma i miei difetti sono tutti intatti
E ogni cicatrice è un autografo di Dio
Nessuno potrà vivere la mia vita al posto mio
Per quanto mi identifichi nel battito di un altro
Sarà sempre attraverso questo cuore
E giorno dopo giorno passeranno le stagioni
Ma resterà qualcosa in questa strada
Non mi è concesso più di delegarti i miei casini
Mi butto dentro vada come vada
Siamo come il sole a mezzogiorno baby
Senza più nessuna ombra intorno...baby
Un bacio e poi un bacio e poi un bacio e poi altri cento
Teoricamente il mondo è più leggero di una piuma
Nessun filo spinato potrà rallentare il vento
Non tutto quel che brucia si consuma
E sogno dopo sogno sono sveglio finalmente
Per fare i conti con le tue promesse
Un giorno passa in fretta e non c'è tempo di pensare
Muoviamoci che poi diventa sera...
Siamo come il sole a mezzogiorno baby
Senza più nessuna ombra intorno...baby
Gente che viene
Gente che va
Gente che torna
Gente che sta
Il sole se la ride in mezzo al cielo
A guardare noi che ci facciamo il culo
E' un gioco
Mezzogiorno di fuoco
E' un lampo
Sulle armature
In guardiaNiente da capire
Mi specchio
In una goccia di sudore
Siamo come il sole a mezzogiorno baby
Senza più nessuna ombra intorno...baby.

21 mayo 2008

Colour like no other


70.000 litros de pintura no tóxica, 622 barriles de explosivos, 455 morteros, 1.700 detonadores, 330 metros de tuberías, 57 km de cable de cobre, un equipo de 200 trabajadores, 2 semanas de rodaje y "La gazza ladra" de Rossini de fondo. El resultado es, a mi parecer uno de los mejores anuncios de los últimos años. Nada de efectos digitales, si hay que volar por los aires un complejo residencial abandonado o cubrirlo por entero de pintura, se hace y listo.

La pieza fue rodada en Glasgow en julio de 2006, y no se iba a librar de las paranoias de los cuatro locos de siempre, que criticaron ferozmente el anuncio por los nefastos resultados que iba a provocar en la psique del espectador semejante homenaje a las explosiones. En el más que recomendable making of del anuncio se aprecia el brutal sonido de la pirotecnia, pero aún así los escoceses son bastante raritos, también a mi parecer.

03 mayo 2008

Maya y Picasso

Creo recordar que corría el mes de noviembre de 1999. Por aquél entonces trabajaba en Telemadrid, en informativos, en una sección -la de información local- en la que tocaba cubrir desde un accidente de tráfico hasta la primera nevada invernal en la región (pasando por cientos de cosas más, como el hallazgo de una seta de colosales proporciones por un vecino de Barajas, algún día hablaré de ello). Pese a que era un área independiente en los informativos, la cultura también salpicaba la sección en la que trabajaba, y aquella tarde de mayo tocaba cubrir una amplia exposición de grabados y esculturas de Picasso en el cuartel de Conde Duque.

Llegamos pronto, antes de la inauguración, y tuvimos la inmensa suerte de que los responsables de la muestra nos dejasen entrar para ir grabando recursos de la exposición antes de que aquello se llenase de gente. Mientras el cámara fue grabando primerísimos planos detalle tanto de las pequeñas esculturas como de los grabados, sin nada mejor que hacer entretanto, fui recorriendo la sala, disfrutando de los detalles de genialidad que condensaban las obras. El sepulcral silencio previo a la inauguración y la soledad de la sala invitaba a imaginar que éramos -el cámara, el ayudante de cámara y yo- los primeros privilegiados que veían esas obras. Cuando nos avisaron de que iba a procederse a inaugurar la exposición, ya habíamos disfrutado de un tiempo que se nos antojó precioso para recorrer toda la sala.

Al frente de una masa de funcionarios municipales, inaugurando la muestra, iba el que posteriormente se convertiría en Secretario de Estado del Deporte, Juan Antonio Gómez Angulo, por entonces concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid. A su lado, tímida y risueña, una mujer de de avanzada edad, tremendamente elegante en las formas, y que conservaba el mismo brillo en los ojos de quien daba nombre a la exposición. Herencia genética se llama ahora.

En honor a una hermana prematuramente muerta, Pablo Ruiz Picasso llamó a esta mujer, su hija, María de la Concepción. En casa del pintor todos la conocían por Maya, pues su verbo infantil, cuando empezó a hablar, así distorsionaba su nombre, María. Maya Picasso.

Mientras el cámara prestaba atención a la comitiva, a los comentarios y explicaciones de Gómez Angulo y la hija del pintor sobre cada obra, el ayudante de cámara tuvo la idea de pedirle a aquella que le dedicase el catálogo de la exposición. Sobra decir que la mitomanía no atiende a razones y que intenté hacer lo mismo. La escena al principio tenía su comicidad; el concejal y la invitada de excepción contemplando y comentando las obras, y de entre la masa que marchaba en procesión detrás, el ayudante de cámara y yo con los catálogos. Según ganábamos posiciones, las miradas de Gómez Angulo aumentaban en irascibilidad. Sabíamos plenamente que molestábamos, de una forma ya abusiva si teníamos la intención de pedirle una firma a la buena mujer en pleno recorrido por la sala. "Un momento, por favor, ahora cuando terminemos la visita ya les dedica el catálogo" terminó diciéndonos el concejal ante nuestra insistencia, visiblemente molesto.

Viendo sin embargo que la mujer sonreía divertida ante nuestro intento de romper el protocolo, y escudándome en que teníamos que irnos pitando de allí para editar la pieza, insistí en que tan solo era un momento. La mujer pareció encantada de dedicarnos unos instantes. Tras preguntarme el nombre para "dedicarme" el catálogo, pidió mi opinión sobre la exposición. Para desesperación de la comitiva, hablamos un par de minutos y no se porqué terminé preguntándole por su padre. "Era un padre... normal. Muy bueno. Supongo que como todos los padres".

Tras pedir mil disculpas a Gómez Angulo y al resto de autoridades, el concejal, contagiado de la risa de la hija del prolífico artista, se despidió de nosotros con una última reprensión ya desprovista de enfado. Y no le faltaba razón al hombre, porque nos saltamos el protocolo con alegría. Ya en la calle miré la dedicatoria. "Para José Carlos, primer que conozco en Madrid. Gracias por tu patiencia".

La frase aún resuena en mi cabeza, cargada con un marcado acento francés. Y tampoco me olvido de la sonrisa de aquella mujer, de su tremenda amabilidad, de su elegancia y de su humildad.

Maya con muñeca

Maya Picasso. La misma que juega con una muñeca a la tierna edad de tres años en uno de los cuadros que pintó su padre. Cuadro que forma parte de la colección del Museo Picasso de París y que gracias a una bendita reforma, he podido contemplar hoy en el Reina Sofía, lugar en el que han recalado por unos meses todas las obras del pintor expuestas en la capital francesa mientras duran las obras de acondicionamiento. Una exposición sobrebia, necesaria y agotadora. Por volumen -más de 400 obras, a las que se suman los fondos del museo madrileño, como el Guernica y todos sus estudios- y por intensidad.

Bien es cierto que gran parte de la producción del pintor que alberga el Reina Sofía fue expuesta con criterio hace un par de años en la exposición "Picasso, tradición y vanguardia", pero esta ha sido una oportunidad única para poder complementarla con los fondos del museo parsisino. Aún así, si no ha habido suerte, y teniendo en cuenta de que la reapertura del centro en la capital francesa es inminente, tras una nueva visita al Reina Sofía, bien podríamos repetir, con la misma emoción con que Rick se despedía en Casablanca de Ilsa aquello de "siempre nos quedará París".